Leo San Juan, héroe de la Leyenda de la Nahuala, acompañado por Don Andrés, El Alebrije, las calaveritas de azúcar Finado y Moribunda y la niña fresa Teodora, inicia su nueva aventura enfrentándose a La Llorona.
Beto y su hermanita Kika piden calaverita en el pueblo de Xochimilco.  Las calles se ven vacías, pero al final de un callejón hay una luz encendida. Kika, emocionada, va a pedir dulces, mientras Beto se queda atrás, cuidando a su hermanita desde lejos. En ese momento se comienzan a escuchar los lamentos de La Llorona y se alcanza a ver su triste figura dirigirse hacia Kika. Beto, al ver a su hermanita en peligro, llama la atención de la llorona y corre en dirección opuesta. Kika escucha el grito de auxilio de su hermano y alarmada corre en su ayuda, pero ya es muy tarde, Beto ha desaparecido. A lo lejos, el lamento de La Llorona rasga la oscuridad de la noche.
Un año después,  Leo y sus amigos están a punto de llegar a Xochimilco en su globo aerostático cuando una tormenta separa al equipo. Leo cae en los canales, mientras que el resto caen en la tenebrosa Isla de las Muñecas.
Leo es rescatado por Kika, quien lo lleva con su mamá, Doña Rosa. Ella le cuenta la leyenda Yoltzin, una mujer que hace muchos años perdió a sus hijos en un accidente. Incapaz de aceptar la perdida de sus hijos, enloqueció y su vida se apagó vagando en el extenso chinamperío. Por un tiempo la tragedia quedó olvidada en el tiempo, pero hace un año los lamentos de una mujer se empezaron a escuchar a la mitad de la noche y desaparecieron varios niños niños que andaban solos en la calle. Se dice que es esa misma Yoltzin quién se ha llevado a los niños.

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